
Suele ocurrir en las tierras más incrustadas en la realidad, donde lo cotidiano y la línea recta entre dos puntos marcan la ruta del futuro. Suele ser allí donde explota la creatividad más feroz, creatividad para emprender una huida ciega en todas direcciones con el fin de escapar del tedio de una vida prescrita. El hambre agudiza el ingenio. La última campaña para la promoción turística y cultural de
La primera fase de la campaña tuvo como objetivo generar una expectación sin precedentes hacia la propia campaña. ¿Cómo lograrlo? El marketing viral es un conjunto de “técnicas que intentan explotar redes sociales preexistentes para producir incrementos exponenciales en la percepción del mensaje mediante procesos de autorreplicación viral similares a la expansión de un virus informático”. El rumor propagado a través del boca a boca en la única red social que existía hace unos cuantos años, la calle, es probablemente el precursor de esta estrategia de comunicación. Ahora, con las nuevas tecnologías, asistimos al incremento del número de redes sociales sensibles a estas técnicas de promoción: entre otras, Internet y los modernos servicios de telefonía móvil.
Retomamos. Para alcanzar el objetivo de la primera fase de la campaña murciana recurrieron al marketing viral, pero de una forma tan original como peligrosa: engañando a los medios de comunicación regionales a través de una fuente institucional.
atalunya
he llegado hasta el hombre que se escondía tras el personaje. El actor catalán Josep Seguí sería el encargado de buscar un estereotipo que sirviera de instrumento para la promoción de
La mayoría de las voces que se escucharon en este primer tramo del proceso fueron negativas. “Esta campaña hundirá definitivamente a Murcia”, “Es un escándalo que una administración pública mienta deliberadamente a los medios de comunicación”, “La pérdida de confianza en el discurso del consejero de Cultura es abrumadora” y un larguísimo y picoso etcétera. Poco a poco, mientras el shock por el descubrimiento del engaño pasaba a segundo término, se empezó a percibir en el aire un olor a curiosidad. ¿Cómo continuaría esta campaña?
La segunda fase de la campaña entiende que ha alcanzado el primer objetivo, es decir, sabe que tiene a los medios y a la gente en sus manos. Es la hora de plantearse otra meta: implicar a la sociedad en la búsqueda del estereotipo. El profesor Karabatic (Josep Seguí) aparece de nuevo en la escena pública, no para confesar su verdadera identidad, ni mucho menos, sino para declarar que tiene dificultades para encontrar un símbolo que represente a esta tierra y que se siente obligado, como buen sociólogo que es, a estudiar la idiosincrasia regional y visitar todos sus rincones. La campaña abandona de esta manera la propagación viral y se dirige hacia estrategias promocionales más clásicas. Su recorrido en busca del estereotipo tiene también su reflejo en prensa y en Internet: reportajes, entrevistas en medios locales, videos en Youtube; si sumamos esto al hecho de que los últimos coletazos de la polémica rueda de prensa continúan muy vivos, obtenemos una presencia mediática importantísima.
La tercera fase prevé la participación activa de la sociedad en la búsqueda del estereotipo. El profesor de origen croata vuelve desalentado de sus numerosos viajes por la geografía murciana y emite un comunicado terrible: no ha encontrado el estereotipo murciano, y no lo tiene porque su oferta es muy variada. ‘Murcia no typical’ se convierte así en un slogan en estado embrionario, a la espera de su desarrollo. No tenemos estereotipo, ¿qué hacemos? Se pide, se ruega a la población que se ponga manos a la obra. Este requerimiento se realiza desde todas las plataformas difusoras posibles, especialmente desde su Web. Es la última vuelta de tuerca, lo que para mí supone el desmarque de esta campaña respecto a todas las anteriores. El estereotipo no es el objetivo sino el enemigo. De la supuesta búsqueda hemos pasado a la huida en todas las direcciones. La sociedad responde al llamado. Se nos pide que ofrezcamos ideas no estereotipadas de
Esta campaña puede, contra todo pronóstico, ser un éxito rotundo pero también abre el viejo debate de si el fin justifica los medios. Ustedes juzgarán.















